Cuando una obra va al cine como Doctor Sleep de Stephen King, vale leerla primera

Entre los próximos estrenos para este mes de noviembre viene la secuela de Doctor Sleep (Dr. Sueño) de Stephen King.

Película que se basa de un propia obra literaria que, si no la has leído aún, te invito encarecidamente que lo hagas antes de exponerte a las imponentes y atrapantes ideas visuales que el director desee caracterizar de esta obra.

Pero sea que desees o puedas leer el libro o no veremos esta secuela del Doctor Sleep comenzando con Danny Torrance, que ahora opta por el “Dan” más maduro, quien dejara desconcertado por los horrores del hotel Overlook y los males que acechaban en su interior.

Avanzando rápidamente a través de la infancia del protagonista hacia una vida adulta previsiblemente problemática, Dan, ahora plagado de alcoholismo hereditario, se enfrenta a una lucha entre la cordura y sucumbir ante los terrores de una pesadilla infantil agobiante.

King cambia el ritmo alternando entre perspectivas, presentando nuevas caras que se vuelven cada vez más importantes a medida que avanza la historia.

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A través de esto, nos presentan a una nueva jugadora importante, Abra Stone, una brillante niña de doce años y un brillo increíblemente poderoso.

Cuando entra en contacto con Dan a través de su vínculo mutuo, la novela es paralela a su predecesora: Abra adquiere protagonismo como el nuevo Danny Torrance y Dan ahora ocupa el puesto del entrenador brillante de Abra o el nuevo Dick Hallorann.

Con esto, como con todas las buenas novelas de King, el mal siempre acecha más allá de la superficie, esta vez tomando forma en el “True Knots”, un culto vampírico que mata niños y que viaja por América en su fachada como gente inofensiva de Winnebago.

Al igual que un vampiro típico, el vapor es como sangre para el Knot, pero con una excepción: debe provenir de aquellos con el brillo.

Alimentando los gritos y bebiendo el dolor de sus víctimas, estos demonios vacíos se mantienen satisfechos, prosperando mientras dure su suministro menguante.

Si puedes superar los nombres cómicos y a veces dignos de vergüenza de Knot, mira a Barry the Chink, Crow Daddy

y Rose the Hat (que casualmente usa un sombrero), encontrarás un grupo de adictos que son mucho más meticulosos que tu grupo de asesinos rebeldes promedio.

A pesar de esto, King todavía ofrece su dosis habitual de símiles espeluznantes y descripciones horripilantes para seguir leyendo hasta que sueñe con rojo.

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Aunque hay momentos de banalidad y la confrontación final atrae una sensación de previsibilidad, la novela se ocupa en última instancia del horror más maligno y familiar, no de demonios y bestias, sino de adicción.

A medida que los Knots buscan salvajemente su solución, y Dan se enfrenta a situaciones lamentables de su pasado borracho, King profundiza en la dura realidad del abuso y el exceso.

Fuentes complementarias tomadas desde: cinemex,com; wikipedia.org; stephenking.fandom.com; vice.com