TEMPLO MAYOR Reforma

 

Tremendo pleito se aventaron esta semana la ex primera dama Margarita Zavala y el ex dirigente nacional del PAN Gustavo Madero.

 

En la reunión de la Comisión Permanente del CEN del PAN del lunes, ambos participaron activamente en una larga y ríspida discusión sobre la diputada local de Sinaloa ligada a Joaquín "El Chapo" Guzmán.

Todo comenzó porque el sábado Zavala dijo que el PAN debe pedir perdón por haber postulado a Lucero Sánchez, lo que provocó un reclamo de Madero, quien acusó a la aspirante presidencial de buscar allegarse reflectores a costa del partido.

Y la esposa de Felipe Calderón reviró diciendo que lo que había que aclarar era quiénes habían sido los responsables de nominarla, recordándole a Madero que esa decisión fue tomada cuando él -¡gulp!- era presidente del partido.

Al final, zanjó la discusión el actual dirigente Ricardo Anaya, quien dijo que el PAN no pedirá perdón pero sí investigará en qué condiciones se decidió abanderar a Sánchez y quiénes fueron los responsables.

Es decir, que aplicó el salomónico: "cada quien su golpe".

 

Como si se tratara de una fotocopiadora, en el gobierno de Veracruz que encabeza Javier Duarte se producen fieles reproducciones de algunas de las peores páginas de la historia reciente del país.

Así ocurrió con la desaparición de cinco jóvenes en Tierra Blanca, que repite el mismo patrón que el caso Iguala: policías que detienen a civiles para entregárselos al crimen organizado.

Y, ahora, sale a la luz que en la captura de Francisco Navarrete, señalado como capo del Cártel de Jalisco Nueva Generación, hay acusaciones serias de que la Policía armó todo un montaje que incluyó la siembra de armas.

Es decir, un asunto igual o tantito peor que el engaño en video en el caso de la francesa implicada en secuestros en México, Florence Cassez.

Queda claro que Duarte no experimenta en bajeza ajena... perdón, en cabeza ajena.

 

No se lo digan a nadie, pero al secretario de Organización del CEN del PRI, Willy Ochoa, varios compañeros de su partido lo miran con recelo.

Primero, porque cuando fue diputado local rompió récord como el legislador de Chiapas más faltista y, además, porque parece que le gusta hablar de más a la hora de la comida.

Según esto, no hay mesa en la que no presuma que sostiene constantes reuniones en Los Pinos, que tiene bajo su control al PT y a Nueva Alianza y que la secretaria general de su partido, Carolina Monroy "es de chocolate".

Pero eso no es todo, también hay quienes aseguran que Ochoa es dueño de una empresa de "outsourcing" especializada en darle la vuelta a las disposiciones fiscales en favor de sus clientes.

¿Será cierto todo lo que se dice de él? ¿Y lo sabrá el dirigente tricolor Manlio Fabio Beltrones? Son preguntas que no saben estar con la boca cerrada.

Reforma/Enlace Radial, 29-01-16

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